Según un reciente informe interinstitucional, casi el 16% de la población mundial sufre de desnutrición crónica. La iniciativa Ayuda para el Comercio contribuye a abordar el problema, pero es preciso hacer mucho más para coordinar enfoques políticos que funcionen.
Se reconoció ampliamente que un aumento de la ayuda y la inversión en la agricultura de los países en desarrollo forma parte de la solución. En el informe Price Volatility in Food and Agricultural Markets: Policy Responses,1 presentado en la reunión del G20 del pasado mes de junio, se señala que en el futuro, a los gobiernos les resultará más difícil asegurar que todo el mundo tenga suficiente para comer, debido a las tendencias demográficas, la disponibilidad de agua y los cambios del clima de la Tierra. En cambio no hay consenso sobre la necesidad de que esa inversión se inserte en una visión estratégica más amplia del desarrollo económico.
El estancamiento de las negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC compromete la consecución de la promesa formulada décadas atrás de disciplinar el gasto de subvenciones agrícolas en los países desarrollados y mejorar el acceso de los agricultores más pobres a los mercados globales. La Ayuda para el Comercio ya generó $EE.UU. 40.000 millones, pero en 2009, unos cuantos países importantes de la OCDE prestaron apoyo anual a sus propios productores agrícolas por valor de más de $EE.UU. 250.000 millones. De ahí que la verdadera dificultad resida en distribuir con equidad y eficiencia los recursos necesarios para que la agricultura de las economías en desarrollo provea la adecuada cantidad adicional de alimentos.
Por lo general, los agricultores de los países pobres no disponen de infraestructuras como electricidad, carreteras rurales e instalaciones de almacenamiento, ni de insumos como agua, fertilizantes y maquinaria. Garantizar a todos los productores el acceso a mercados nacionales, regionales o globales ha de ser prioritario. Investigaciones del Centro Internacional de Comercio y Desarrollo Sostenible (CICDS) dan a entender que la Ayuda para el Comercio puede contribuir a resolver algunos de esos problemas a condición que las instituciones nacionales colaboren para integrar las políticas comerciales en planes de desarrollo más amplios.
Por ejemplo, una estrecha coordinación entre agentes gubernamentales, agricultores y bancos comerciales permite a Camboya diversificar las exportaciones de arroz y ayuda a Mauricio a añadir valor a la industria azucarera y fortalecer la inversión extranjera directa.2
El CICDS también examinó las dimensiones de política comercial en la volatilidad de los precios de los alimentos.3 Si los gobiernos cooperan en lo que respecta a las restricciones de exportación, las políticas sobre biocombustible y el buen funcionamiento de existencias y reservas, estarán más cerca de colmar carencias del gobierno internacional.
Aumentar la ayuda es vital, en particular, cuando tiene por objetivo respaldar a los productores más vulnerables para que vendan a mercados nacionales, regionales y globales. El monto de la ayuda debe ser suficiente para superar las dificultades actuales y futuras de los países en desarrollo y formar parte de reformas globales de la política comercial destinadas a obtener la sostenibilidad.
TERCER EXAMEN GLOBAL DE LA AYUDA PARA EL COMERCIO
Avance de la seguridad alimentaria y nutricional
El objetivo primordial de la Ayuda para el Comercio es facilitar la integración a los países en desarrollo y, en particular los menos adelantados, en el sistema de comercio multilateral basado en reglas. El 18 y el 19 de julio de 2011 tuvo lugar el Tercer Examen Global de la Ayuda para el Comercio en la sede de la OMC en Suiza.
En su alocución, Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, se refirió entre otros a la crisis alimentaria y sostuvo que debemos aprovechar plenamente el potencial de la Ayuda para el Comercio en la consecución de la seguridad alimentaria y nutricional.
A su entender, la reciente decisión del G20 de eliminar restricciones a la exportación de alimentos para ayuda humanitaria es un primer paso bienvenido y la igualdad de condiciones contribuirá enormemente a la seguridad alimentaria y nutricional, sobre todo de los pueblos más pobres y vulnerables del mundo.
Siendo el mayor equipo multilateral que se dedica de lleno a la asistencia técnica relacionada con el comercio, el ITC aportó a este examen seis relatos de casos sobre temas como su labor en el sector algodonero de África y sus esfuerzos para mejorar la calidad del café etíope.
Más información en: www.intracen.org/aidfortrade
1 Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA); Fondo Monetario Internacional (FMI); Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD); Programa Mundial de Alimentos (PMA); Banco Mundial; Organización Mundial del Comercio (OMC), Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI por su sigla en inglés), Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria (UN HLTF por su sigla en inglés) (2011) y Price Volatility in Food and Agricultural Markets: Policy Responses. Roma, FAO.
2 Sok S. (2011). Trade Diversification after the Global Financial Crisis: Cambodia Rice Export Policy Case Story: www.ictsd.org/i/publications/105557/
3 Tangermann S. (2011). Policy Solutions to Agricultural Market Volatility: A Synthesis: http://ictsd.org/i/publications/108969/.
Díaz Bonilla, E. y Ron, J. F. (2011), Food Security, Price Volatility and Trade: Some Reflections for Developing Countries: www.ictsd.org/i/publications/97273 Babcock, B. (2011), The Impact of US Biofuel Policies on Agricultural Price Levels and Volatility: www.ictsd.org/i/publications/108947/