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    El impacto digital(2)

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 3/2003

    Ya sea a nivel de procesos, o de productos y mercados, los exportadores que ignoran las innovaciones tecnológicas corren el riesgo de "perder el tren" digital. En cambio, la adopción de una sólida estrategia de inversión puede ayudar a las PYME a implantarse en nuevos mercados, superando los obstáculos que les plantea la competencia internacional.

    En muchos países en desarrollo, las pequeñas y medianas empresas (PYME) observan con creciente inquietud sus perspectivas de participación en los beneficios de la era de la información. Más que nadie, han comprendido que el enorme potencial de las tecnologías digitales podría mejorar su competitividad en los mercados internacionales. En la práctica, ante la falta de recursos y la proliferación de aplicaciones de TIC, estas empresas necesitan apoyo a la hora de decidir cómo y dónde invertir.

    Los gobiernos, las instituciones de apoyo al comercio y las entidades de cooperación técnica pueden ayudar a aprovechar las ventajas de la revolución digital. Después de todo, las PYME son la espina dorsal de la economía de casi todos los países en desarrollo, y un motor de sus exportaciones.

    Oportunidades para las pequeñas empresas

    Las aplicaciones digitales amplían las posibilidades de negocio, magnifican la presencia en los mercados, facilitan el acceso a los clientes y reducen los costos de transacción y de publicidad. Además de abrir cauces comerciales enteramente nuevos, aportan medios más eficaces para las actividades económicas tradicionales y las exportaciones. Pero obtener una tecnología es una cosa, y ponerla al servicio de las PYME y de la sociedad en general es otra muy distinta.

    Todos los países desean que las PYME y la gente cuyo bienestar económico depende de ellas se beneficien de las posibilidades generadas por las tecnologías digitales. Tal es el hilo común entre la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (Ginebra, diciembre de 2003, y Túnez, diciembre de 2005) y la realización de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, fijados por las Naciones Unidas para 2015.

    Las exportaciones "digitales"

    Muchas empresas de países en desarrollo se han incorporado ya a la economía digital. Algunas son hoy importantes exportadores de productos y servicios para las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), desde semicondutores hasta programas informáticos, y también de servicios basados en estas tecnologías, como los de apoyo a las empresas (back-office). Brasil y la India son ejemplos destacados en estos campos, cuyas posibilidades están lejos de agotarse. Lo que falta a muchas PYME es la capacidad para integrar las nuevas tecnologías en sus procesos de negocio. Pero los directores de PYME y las autoridades exigen argumentos irrefutables a favor de las técnicas digitales antes de hacer las inversiones necesarias.

    ¿Por qué invertir en recursos digitales?

    Los países en desarrollo deben hacerlo por tres motivos. En primer lugar, las TIC pueden mejorar sus métodos de producción, promoción, compra y venta de bienes y de servicios. Por ejemplo, las PYME pueden utilizar las subastas o los intercambios en línea para comprar o vender desde partes para automóviles hasta almendras, calzado o flores.

    En segundo lugar, las TIC pueden contribuir a nivelar las reglas del juego entre países en desarrollo y países industrializados. Por ejemplo, dado que la internet es un sistema mundial, la ubicación geográfica de las empresas es un factor cada vez menos importante. Invirtiendo poco dinero en aplicaciones corrientes de internet, los vendedores pueden lograr mercados en lugares antes inalcanzables, e intercambiar informaciones valiosas sin preocuparse de fronteras o de husos horarios.

    En tercer lugar, el comercio-e - minorista y entre empresas - está experimentando un crecimiento considerable, a pesar del fracaso reciente de las empresas puntocom. Pero en este crecimiento participan también las entidades públicas.

    Una estrategia adecuada de inversión en recursos digitales puede ayudar a las PYME a conquistar nuevos mercados y a superar o evitar muchas de las dificultades propias de la competencia internacional.

    El sector público cumple una función importante, cooperando con las empresas. En efecto, toda estrategia nacional sobre el uso de medios digitales para promover el comercio debería originarse "en la base". Después de identificar las necesidades y preocupaciones de las empresas, los planificadores pueden crear condiciones favorables (legislación necesaria, servicios públicos informatizados, oferta de financiación, acceso a la internet, formación práctica, etc.). También es atinado concentrar esfuerzos en los sectores más aptos para utilizar recursos digitales, como los sectores de exportación más evolutivos y con mayor capacidad para emplear las TIC en sus operaciones.

    La eficacia digital

    Los servicios financieros, el turismo, los programas informáticos, los medios de comunicación y el entretenimiento son ejemplos de sectores que se prestan a la implantación de recursos digitales. Toda la transacción comercial, de la promoción a la entrega del producto o la prestación de servicio, puede ganar eficacia gracias a las aplicaciones y redes digitales.

    La importancia de las operaciones digitales en los mercados de productos físicos difiere según el sector. El despacho de las mercancías sigue haciéndose por las vías habituales, pero las TIC pueden mejorar la eficacia en ámbitos como la producción, la investigación y la gestión de pedidos.

    Para los fabricantes y los productores agrícolas se trata de usar aplicaciones que les permitan reducir costos y mejorar rendimientos.

    Aplicaciones para PYME

    Es cierto que los instrumentos digitales pueden potenciar las ventajas competitivas de los exportadores, pero encontrar las aplicaciones adecuadas para las PYME es difícil, y a veces imposible. Las grandes empresas hacen cuantiosas inversiones en el desarrollo de aplicaciones, y por ende la oferta en el mercado se ajusta a sus necesidades. Pero estas aplicaciones suelen ser excesivamente complejas y caras para las PYME. Éstas necesitan instrumentos baratos y simples para mejorar su presencia pública, realizar estudios, gestionar la relación con los clientes, desarrollar productos y ganar eficiencia en general.

    El sector público y los organismos de cooperación para el desarrollo pueden contribuir a reducir la brecha digital, con soluciones de calidad garantizada y al alcance de las PYME. Al asociarse con los conceptores de programas, los gobiernos pueden asegurar la viabilidad comercial de estos productos y la adecuación del asesoramiento, la información y las aplicaciones tecnológicas a las necesidades de las PYME.

    CCI apoya el comercio-e

    Según el CCI, son las empresas las que exportan, y no los países. De ahí que se preocupe prioritariamente de los empresarios, que generan la riqueza necesaria para el crecimiento. En el marco de sus actividades de asistencia técnica, el CCI ayuda a los países en desarrollo a poner en práctica una estrategia comercial basada en medios digitales, impulsada por los responsables de las políticas y las asociaciones de defensa de los intereses comerciales, que tratan de comprender las inquietudes de los exportadores ante el fenómeno digital. Su objetivo es sensibilizar a los interesados, acumular conocimientos y crear competencias digitales en niveles clave para el comercio.

    Además, el CCI integra las aplicaciones digitales en todos sus programas de fomento del comercio destinados a exportadores y a instituciones de fomento comercial. Con actividades como las subastas de café 'gourmet' por internet, el análisis computadorizado de los sectores de exportación más exitosos o la información en línea sobre temas comerciales, el CCI ayuda a las PYME a aplicar la tecnología para conseguir ventajas competitivas en los mercados mundiales.

    Una perspectiva diferente

    Hay en la India un antiguo proverbio, que puede aplicarse perfectamente a nuestra era de la información:
    "Lo importante no es lo que se come, sino lo que se digiere,
    y tampoco lo que se lee, sino lo que se comprende,
    ni lo que se dice, sino lo que la gente oye y entiende,
    ni menos la riqueza, sino la forma en que ésta se gasta..."

    Podríamos añadir:

    "Lo importante no es cuántos recursos de TIC posee la empresa,
    sino cómo se aplican para beneficio de la sociedad toda."


    R. Badrinath (badrinath@intracen.org) es Director de la División de Servicios de Apoyo al Comercio, del CCI, que comprende el programa E-Trade Bridge y la Unidad de Comercio Electrónico. Además, es Coordinador de los aportes del CCI a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información.