Para contribuir a una producción de azúcar sostenible, en 2005
se creó BSI, organización sin ánimo de lucro que abarca a
minoristas, inversores, comerciantes, productores y organizaciones
no gubernamentales. Entre sus miembros figuran empresas importantes
como Shell, BP, Coca-Cola y Ferrero, y pequeños agricultores
familiares que cultivan tan sólo media hectárea o un acre de
tierra.
Cuatro años de investigación y consultas públicas y sectoriales
dieron lugar a las primeras normas mundiales sobre la producción de
azúcar. El Estándar de producción BSI, establecido a partir del
Código ISEAL de buenas prácticas, se terminó a fines de 2009 y la
primera acreditación de etanol está prevista para noviembre de
2010; será el primero de los nuevos productos de caña de azúcar
acreditado en todo el mundo.
Las normas plasman en un documento los objetivos sociales,
ambientales y de sostenibilidad y contienen 49 criterios
mensurables que captan los principales intereses de compradores y
consumidores, entre ellos, mano de obra, impactos sociales, cambio
climático, contaminación y uso de la tierra con alto valor de
conservación.
Las normas BSI relativas a la producción de derivados del azúcar
y la caña de azúcar están diseñadas de manera que sean accesibles a
empresas de cualquier tamaño y BSI se compromete a ayudarles a
obtener la acreditación. Uno de los objetivos de BSI es contener
costos y ayudar a los cultivadores a ahorrar dinero usando con
mayor eficiencia insumos como la energía, los fertilizantes y el
agua, al tiempo que se minimizan pérdidas y residuos. Por ejemplo,
el aumento de la retención de residuos de la caña de azúcar es
beneficioso para el medio ambiente, pues reduce la cantidad de caña
quemada. También es bueno para la ecología del suelo y un estímulo
para los nutrientes de la tierra, lo que reduce el uso de
fertilizantes inorgánicos, ahorrando dinero a los agricultores.
El Estándar ofrece ventajas a compradores y vendedores; en el
caso de los primeros, la acreditación BSI garantiza que los
cultivadores de caña de azúcar o los productores de etanol adhieren
a las mejores prácticas del mundo; en cuanto a los vendedores,
puede facilitarles el acceso a nuevos mercados que en el pasado
hayan cuestionado las credenciales ambientales de sus
productos.
Las normas no sólo plasman principios relativos a la
minimización del daño ambiental, sino también el respeto de los
derechos humanos y las normas internacionales del trabajo. Las
normas BSI se agrupan en cinco principios fundamentales:
- obedecer a la ley,
- respetar los derechos humanos y las normas laborales,
- manejar la eficiencia de insumos, producción y procesamiento
para aumentar la sostenibilidad,
- manejar activamente los servicios de biodiversidad y
ecosistemas, y
- mejorar continuamente los aspectos clave de la industria.
Además, las normas contienen un conjunto de referencias
auditables que cultivadores y procesadores acreditados deben
cumplir de conformidad con los criterios específicos que apuntalan
dichos principios.
Más información sobre BSI y sus normas en: www.bettersugarcane.org
ESTUDIO DE CASO
PROTECCIÓN DE ÁREAS DE ALTA CONSERVACIÓN
Brasil
Una de las críticas más acérrima de la industria de la caña de
azúcar nace de la preocupación por la desaparición de la vegetación
nativa. Esas críticas se centraron sobre todo en Brasil, el mayor
productor mundial de caña de azúcar, que viene ampliando la
producción al compás de la creciente demanda global de combustible
biológico.
El Principio 4 de BSI estipula que se ha de evitar la expansión
de la caña de azúcar a zonas con alto valor de conservación y
diversidad biológica crítica, principio que desde enero de 2008
protege tales áreas del despeje para cultivar caña. También prevé
la protección de suelos con importantes depósitos de carbono, como
turberas, manglares, humedales y ciertos pastizales.
ESTUDIO DE CASO
REDUCCIÓN DE INSUMOS
India
EID Parry, empresa de procesamiento del azúcar, es pionera en la
producción y molienda de caña de azúcar en la India. Cuenta con
unos 10.000 agricultores que cultivan entre una y tres hectáreas y
fue una de las primeras en incorporarse a BSI.
Esta última proporcionó a los agricultores y los trabajadores de
los ingenios de esta empresa acceso a la información sobre
prácticas óptimas para mejorar el estado del suelo y los recursos
hídricos.
El cultivo de caña de azúcar exige gran cantidad de agua y EID
Parry creó sistemas para aprovecharla mejor, lo que le valió ser
elegida 'Excelente Unidad de Uso Eficiente del Agua' y 'Estudio de
Caso Innovador' en la edición 2006-2007 de los Premios Nacionales a
la Excelencia y la Gestión del Agua de la India.
La empresa también está experimentando nuevos sistemas de riego
que permitirán a los cultivadores superar las normas BSI utilizando
menos de 50 litros de agua por kilo de caña producido.
ESTUDIO DE CASO
LOS INGENIOS DE AZÚCAR SUPERAN LAS
NORMAS
Colombia
ASOCAÑA, asociación que representa a los productores de caña de
azúcar de Colombia, se incorporó a BSI en 2010 para ayudar a sus
miembros a cumplir con las normas comerciales que exigen los
importadores, incluida la Unión Europea.
Un reto importante en los países en desarrollo reside en cumplir
con las normas relativas al trabajo infantil y el Convenio sobre
salud y seguridad en la agricultura de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT). La industria azucarera de Colombia
decidió levantar ese reto. Trabajando a destajo ($EE.UU. 3 por
tonelada de caña), un cortador de caña colombiano puede ganar entre
tres y cuatro veces el salario nacional medio. Además, a cada
cortador de caña se le entregan equipos de seguridad que incluyen
espinilleras, botas y guantes reforzados con piezas de acero.
En Providencia, un ingenio cercano a Cali, no sólo se cumple con
las normas de la OIT, también se construyó una escuela a la que
asisten 4.000 alumnos. Los costos del funcionamiento de la escuela
corren por cuenta de familias de la comunidad que ganan dinero
fabricando uniformes y prendas de protección para los trabajadores
del ingenio y el campo. Se trata de una empresa económica
estratificada que aporta importantes beneficios comunitarios.